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Mantengo nítido como el presente

el instante en que Ágata

bufó un “no lo consigo”

No lograba enfundarse

una pulsera minúscula

sentada junto al mar de Normandía

Ágata me perseguía

lenta y sútilmente

Ya se sabe cómo persiguen las mujeres

Yo tenía quince años

y las dudas me impedían

saber a qué sabía Ágata

No obstante le regalé aquella pulsera

en son de paz y por si acaso

Todo esto viene

a que hace dos horas

que vivo en la cárcel

y aunque pienso mudarme

en el plazo de otras dos

o sea que sólo estoy arrestado

las esposas me aprietan

sútil y lentamente

Ya se sabe cómo aprietan las esposas

Así y todo

mi compañero de celda

planea desenfundarse las suyas

y ha bufado un “no lo consigo”,

regalándome un viaje a Normandía

y un poema de ida y vuelta.

“Sólo el 5% de los belgas afirman tener realmente miedo en los ascensores.

(…) Un 17% muestra una cierta aprensión a utilizar este medio de transporte, según un sondeo reciente”.

Le Soir, 08/05/2008

Entonces mandaron milicos como para la guerra, armados, con cascos, para que nos fuéramos. Y les dijimos que no nos íbamos a ir. Entonces ellos pidieron que apunten, y cuando dijeron “apunten” nosotras les gritamos “fuego”.

Y ese gritarles “fuego” hizo que todos los periodistas que estaban para verlo a él -a Terence Todman- vinieran a ver quiénes eran esas mujeres -que no éramos más de 30- que habían hecho esa acción tan fuerte que sirvió para que saliéramos ya en muchos periódicos.

(de “Historia de las madres de la Plaza de Mayo“, escrita por la asociación con el mismo nombre).

Llevo dos horas leyendo Diario de un cazador, de Miguel Delibes, y entre página y página veo cómo corréis sirviendo cafés y sonriendo a todo el personal enchaquetado. Por cierto que el libro es una delicia, aunque no sé si vuestro español os permitirá leerlo. No pongáis esa cara, es el diario de un cazador.

Pues eso. Que os veo correr.

El hecho de que seáis tan guapas las tres, y el hecho de que dos de vosotras llevéis tacones y la tercera esté tras la barra, o sea el hecho de que las tres lleváis tacones pero a una no se los veo, todas esas cosas, digo, me hacen sospechar que vuestro jefe es un imbécil.

Reconozco que sólo es una sospecha. Pero es intensa.

También me he fijado en que tenéis las tres el pelo largo y alisado, no liso, sino alisado. Os parecerá que he pasado más tiempo embobado con vuestro trajín que leyendo el libro, pero os juro que Delibes es un empezar y no parar.

Claro, vosotras no habéis leído La hoja roja.

Cuando me senté y pregunté por la carta y la más morena de vosotras me dijo “no hay carta” y yo fruncí el ceño en plan travieso y ella aclaró “la carta somos nosotras”, empecé a sospechar que vuestro jefe es gilipollas, sobretodo porque aquí en el Norte de Europa lo de cantar los chipirones y las tortillas y la ensalada no se estila ni un poquito.

O sea, que alguien ha querido ahorrarse treinta o cuarenta euros de impresión de menús.

Lo peor es que también sospecho que vuestro jefe bien podría ser una jefa, lo que agravaría el asunto y me amargaría el libro, el té y el post que se me está ocurriendo que puedo hacer con esta nota.

Que tengáis un buen día.

“Si no puedes soñar golpea los baúles polvorientos

Si aún no sabes vivir no enseñes a vivir en vano

Tritura la realidad, rómpete los zapatos auscultando

las calles,

no des limosnas. Levántate y ayuda al mundo

a despertar”

(Fayad Jamís)

“El conductor que arrolló a un menor exige 20.000 euros por dañarle el coche”

(…) “el joven ciclista no respetó el stop y fue arrollado por un coche de alta gama que circulaba a 113 kilómetros por hora por una carretera donde el límite de velocidad estaba fijado en 90″.

Diario La Verdad, 28-01-2008

Tengo 11 años.

Estoy en el patio de mi casa, mirando la luna, que está llena. Los niños no se ponen románticos ni melancólicos cuando miran la luna, que está llena. 

Todo se ha teñido de blanco, azul oscuro y negro. Es el paisaje de por la noche: las sillas y la mesa de plástico, las macetas, las baldosas. Y las ventanas de todos los vecinos, cerradas porque ya es septiembre.

Mi padre, sentado conmigo, me cuenta que la luz de la luna viene del sol.

Sólo se oyen grillos.

-Si pudieras tumbarte aquí cada noche, también te pondrías moreno -me explica, mirando igualmente al cielo.

Luego se queja de que ya no hace calor, se levanta de la silla, ”con lo bien que se está en verano”, y se marcha.

-¡Vas a coger frío, entra o ponte algo! -me dice.

Pero yo sigo embobado, pensando en la luz de la luna, en el sol, y en la gente que se pone morena por la noche.

Sólo alcanzo a decir, en voz muy baja:

-Voy.

Yunque

José se sienta y espera. Hoy se puede sentar dentro, porque no están los señoritos.

-Es como lo del proverbio -dice Inés, mientras acaba de barrer una esquina- ¿Tú sabes lo que es un proverbio?

José aprieta los labios y mira hacia otro lado, con cara de “ya estamos”.

-Un proverbio es como un refrán -sigue Inés- pero de otro país… que esté lejos -José aprovecha que ella está ahora de espaldas, cogiendo un montón de ropa para planchar, y le mira el culo.

-Pues haaaay -Inés levanta el montón de ropa a pulso- pues hay un refrán… hay un proverbio… moro, que dice…

José le mira los pechos, pero sólo ve la forma de un lateral, porque el resto lo tapa la colada que lleva entre los brazos.

-”Si eres martillo, golpea” -Inés recita mientras trata de ir al otro extremo de la habitación, tambaleándose- “Si eres yunque, aguanta”.

Suena un motor de coche fuera. Han llegado los señoritos.

-Y ya ves, hijo -entonces ella suelta la ropa sobre la mesa, en un golpe seco- A mí me ha tocado yunque.

Jingle Bells

Mis excusas son dos: un ordenador que se estropea y un trabajo que me absorbe.

Pero acabo de comprar un Macintosh. Y en un mes estaré en el paro.

Así que ya no tengo excusas para no mantener este blog al día.

Estoy preparando un cuento que espero colgar aquí -aunque será más largo de lo habitual- y sé que os debo por lo menos un paseo por la India.

Año nuevo, vida etcétera.

Feliz 2008, queridos (tres).

“Una tarjeta de Navidad enviada en 1914 llega 93 años después a su destino.

 (…) La tarjeta había sido metida en otro sobre con un sello válido. (…) El que estaba en su lugar, de un céntimo, no habría valido para el sistema de correo de este siglo.”

El País, 15/12/2007 

Turquía

J. Bernal RevertTenía a mi madre preparada psicológicamente. Desde los 14 años, más o menos, empecé a repetir “quiero viajar, quiero viajar”. Supongo que para ser como mi padre.

Así que a los 16 me marché. A Turquía.

Hice un trato con ella. Me iría diez días a un campamento, para hacerme al sitio, y luego podría hacer mis propios planes durante otros seis.

Pero hay una cosa que no le conté nunca.

El lugar resultó ser un campamento militar, esto ella sí que lo sabe, donde entrenaban paracaidistas y gente así. El ejército del aire.

En los papeles estaba escrito que nosotros íbamos a Turquía para participar en un proyecto de cooperación. Teníamos que construir una pista de baloncesto, para niños, supongo.

Pero cuando llegamos no había nada de eso. Nos dijeron algo sobre el presupuesto y, para ocupar nuestro tiempo, nos pusieron a pintar.

Fue horrible. Había cosas que estaban ya pintadas y… bueno, el caso es que todos éramos jóvenes, así que nos unimos mucho.

Nos despertaban a las seis. Una locura. El tío que estaba a nuestro cargo pegaba con una barra de hierro en lo que pillara: la puerta, una cama, y hacía un ruido tremendo.

Yo me lié con una chica; y aquí viene la historia.

Un día alguien se nos acercó y nos ofreció comprar hachís. No fuimos nada discretos, así que en poco tiempo todo el mundo sabía que habíamos fumado.

A los tres días nos llamó el capitán general. A su despacho. Y claro, nos cayó la bronca. “No sabéis lo que habéis hecho”, y cosas así. Al otro, al que nos vendió, lo denunció. Allí en Turquía te meten en la cárcel por eso.

¿Te imaginas una cárcel en Turquía? Nos dijo que nos podían caer siete años, y que se lo iba a pensar.

Durante todo el día siguiente no supimos qué pasaría.

Cuando nos llamó de nuevo, nos dijo: “No quiero volver a veros”. No nos denunció, lo que hizo fue meternos en un autobús y dejarnos a nuestra suerte.

Yo tenía dinero para los otros seis días, pero ella no.

En cierto modo fue bonito. El autobús nos llevó a Estambul. Nos metíamos a escondidas en habitaciones individuales de hotel… y antes de irnos del campamento robamos una barra de pan. Una aventura.

El otro chico estará todavía en la cárcel, supongo.

Y a ella la vi hace dos años, en un restaurante. Era una tía muy guapa.

J. Bernal RevertPuede ocurrir que te cases con una mujer que no sabe cocinar. Entonces te tocará decir “bueno, yo me encargo de la cocina”.

O al contrario: a una mujer puede pasarle que su marido no sepa cuidar de los niños. Entonces ella tendrá que hacerlo.

Como tú has dicho, todo tiene su lado bueno y su lado malo.

Vosotros estáis juntos durante cinco, seis años, y luego nada. Lo sé porque lo he visto, he visto a los jóvenes, he hecho algunos viajes de negocios por Europa. 

Son formas diferentes de ver las cosas.

Aquí, por ejemplo, hay muchas mujeres que prohíben beber a sus maridos.

En serio, es muy común. Pero mira. Mi hermano se casó hace catorce o quince años, y como ella vio que le gustaba el alcohol, le dijo “de beber, ni hablar”.

Y ahora beben los dos. 

Ocho comentarios

J. Bernal Revert

Mi ego es como un globo. Cuando me dejáis un comentario en el blog, se infla muchísimo.

Para desinflarlo, leo libros de Ángel González.

Luego regreso y, si me habéis escrito de nuevo, el plástico de mi ego se vuelve a estirar.

El día que dejéis de escribirme, mi ego yacerá chuchurrido en el suelo.

Como después de una fiesta de cumpleaños.

El día que deje de leer a Ángel González, mi globo se inflará y subirá al cielo.

Hasta explotar en la estratosfera.

Os escribo sin tildes desde Frankfurt. Me voy a la India.

Estoy (obviamente) contento. Volvere el dia 20.

Tengo una gran historia que contaros.

George Rodger

Encontré a un hombre que caminaba del Norte al Sur.

Es, en realidad, la única cosa importante que se puede decir de él: que iba del Norte al Sur. Bueno, también se puede añadir que iba en busca de su hermano.

Estaba descalzo, vestía un pantalón corto lleno de remiendos y, sobre los hombros, algo que en tiempos habría podido llamarse una camisa.

(…)

No tenía ningún dinero. Si la gente que encontraba a su paso le daba de comer, comía; si no, hambriento, seguía su viaje. Pero como había pasado hambre toda su vida, no había en ello nada de extraordinario.

Se dirigía al Sur porque tiempo atrás su hermano había partido de casa precisamente en aquella dirección. ¿Cuándo? Hacía mucho.

(…)

Sabía como dirigirse al Sur: por la mañana tenía que ir directamente al sol. Cuando se topaba con alguien, le preguntaba si no conocía a un tal Salomón (el nombre de su hermano).

La gente no se extraña al oír semejante pregunta. Toda África se halla en constante movimiento, recorriendo caminos y perdiéndose. Unos huyen de la guerra, otros de la sequía, los de más allá del hambre. Huyen, deambulan, se extravían.

El hombre que iba del Norte al Sur no era sino una gota anónima en una de las tantas riadas humanas que inundan los caminos del continente negro.

(…)

¿Por qué quería encontrar a su hermano? ¿Por qué? No comprendía la pregunta. Por una causa obvia, evidente por sí misma, que no necesitaba explicaciones. Se encogió de hombros.

A lo mejor lo invadió un sentimiento de lástima por el hombre al que acababa de conocer y el cual, aunque bien vestido, era más pobre que él, porque le faltaba algo importante y preciado.

¿Sabía dónde se encontraba? ¿Que el lugar donde estábamos sentados ya no era Eritrea sino Etiopía, un país diferente?

Esbozó la sonrisa del hombre que sabe mucho, en cualquier caso del hombre que sabía una cosa a ciencia cierta: que para él, en África no había fronteras ni países, tan sólo tierra quemada, en la cual un hermano buscaba a otro hermano.

 (Ébano, Ryszard Kapuscinski)

Carbón

Hasta donde yo sé, hay dos tipos de carbón: el marrón y el negro. El negro es más caro, porque hay que sacarlo de las profundidades de la tierra. Para extraer el marrón, en cambio, sólo hay que excavar un poco.

Así que los pobres utilizaban este último. Toda la parte oriental de Berlín producía electricidad gracias al carbón marrón que, por cierto, huele que apesta.

Y eso es lo que recuerdo de la caída del muro.

Mucha peste.

Yo era sólo un crío, y ese día falté al colegio. Lo primero que hicimos fue visitar a mis tíos. Bueno, unos tíos de mi madre, a los que no había visto durante 28 años. ¿Te imaginas?

28 años.

A mí me encantaría tener recuerdos realmente políticos. No sé. Soldados en la calle, o gente manifestándose, o cámaras de televisión por todas partes.

Pero sólo recuerdo las fachadas de las casas, que me impresionaron mucho, porque estaban todas manchadas de carbón. La combustión de esa cosa lo volvía todo marrón, y esparcía un olor muy particular por la calle.

Yo iba de la mano de mi madre, mirándolo todo. El resto supongo que lo tengo en la memoria de tanto verlo en la tele. Porque cada año vuelven a poner las mismas imágenes.

Pero tío. Qué peste.

Hay una hora terrible
en que sube la fiebre
a los enfermos

Los niños se ponen pesadísimos
No tienen
sueño
ni hambre

Los perros
ladran alocadamente

Son las ocho de la tarde

No hay que tomar decisiones
Será la hora tonta
como mínimo durante otra

Los bares no han abierto
Las tiendas han cerrado

Se miran de reojo
los matrimonios

Es escalofriante
La gente duda
entre buenas noches
y buenas tardes

A las nueve
la pesadilla
terminará en España
pero las ocho
avanzan sigilosas
hacia Portugal

Seguidamente
recorren el atlántico
atraviesan los States
y vuelven aquí muy lentamente
a través de Asia

dando explicación
a los cortes en el afeitado
la existencia del boxeo
el devenir universal
y la invasión de no recuerdo
qué país iraquí

Hay que hacer algo
para paliar

las ocho de la tarde

Pero la organización mundial de la salud
no lo sabe

(sus oficinas cierran a las cinco)

Let it be

J. Bernal Revert

Cada vez que escucho Let it be me parece que estoy llamando por teléfono. Es que la ponían como musiquilla de espera en el tanatorio, y cuando estaba de prácticas tuve que llamar un montón de veces.

Teníamos una sección especial, aparte del obiturario. Algo así como homenajes a la gente que moría. Y chico, era lo que más se leía del periódico.

Total, tenías que llamar y hablar con la familia del muerto. No te quedaba otra, porque había que redactar una noticia, con su titular y todo, sobre Pepe o Luis o Juan Pedro. Imagínate el percal: “Aficionado a los toros fallece en Málaga”.

Porque, claro, había cuatro cosas que yo preguntaba siempre: primero, dónde nació. Eso ya te da la noticia. Por ejemplo, “Muere un madrileño enamorado de la Costa del Sol”. Y el fútbol. Si le gustaba el fútbol, ya tienes dos o tres líneas más.

La tercera cosa, los toros. Eso funciona. Le preguntas a las señoras, que están llorando, o a los hijos, “¿le gustaban los toros?”. Y normalmente se entusiasman y te cuentan que el tío que ha espichado seguía mucho a El Juli, o que de joven saltó de espontáneo una vez, cosas así.

Luego le preguntas si tenía hermanos, porque los abueletes tenían todos muchos hermanos, y con eso ya vas que chutas.

Es una prueba de fuego y te da tablas. Si eres capaz de llamar a una viuda al tanatorio y hacerle una entrevista, luego puede venir el presidente del Gobierno o puede venir quien quiera, que te lo comes.

Hay gente que lo llevaba peor. Leti se tiraba una hora o más, muchas veces. Y cuando colgaba seguía llorando.

Muy heavy.

Yo al principio pensé que era coña. Luis me lo explicó el primer día. Bueno, Luis era el jefe de sección. “Tienes que llamar al tanatorio tal, y mejor pregunta en voz bajita”. Como él era así, graciosillo, le dije “venga ya, Luis”.

Pero no sonrió.Cuando me di cuenta de que iba en serio, me quería morir.

Depresión:

Ganas ficticias
de llorar

y ganas ficticias
de bostezar

(al mismo tiempo)

“Habrá un silencio verde
todo hecho de guitarras destrenzadas

La guitarra es un pozo
con viento en vez de agua”

(Gerardo Diego, Imagen)

Antonio

J. Bernal Revert

Yo a ellos se lo tengo dicho.Me vienen, y sueltan: Es que no quiero trabajar con tal, o no quiero que me toque con cual.

Y yo les digo ah, no, no. A mí me hace falta un equipo. De contratar gente suelta ni hablar. Yo necesito a tres tíos, a cuatro tíos, que me hagan un equipo.

El Antonio, ni un problema. No me protesta ni mijita.

Claro, yo lo cuido desde que llegó como si fuera… vamos, como de aquí. Llegó, nos saludó y nos dijo: me llamo Yoquesé Yusú, o yo qué sé, una cosa rarísima, claro, de allí. Y yo cojo y le digo: “Tú, Antonio”.

Y hasta hoy.

No tenía donde dormir, porque las criaturas tú me dirás.

Digo “ahora mismo te lo arreglo, hombre”. Y llamé. Ya ves tú qué daño me hace a mí coger y, de los 500 que hay las cosas, gastarme 50 en un colchón. Porque un colchón vale tres duros.

Claro.

Cogí, me fui, entré en el Leroy. Tenías que haber visto lo contento que se puso. Y él tiene allí su cabañita, más bien que . Con sus cosas y se le respeta. Allí no entra nadie.

Eso sí, escúchame: es la cosa más noble que yo he visto.

Y lo que le gusta reírse al hijo puta.

Te lo digo yo. El Antonio.

Más buena gente que el carajo.

“Una encuesta del CIS dice que la mitad de los españoles no se fía de las encuestas.

(…) El 57,8 por ciento opina que los entrevistados responden ‘en parte’ con total sinceridad”.

(www.periodistadigital.com, viernes 22-6-07)

Las nubes parecen
simple algodón de agua

Pero son todopoderosas

Según se coloquen aquí o allá
iluminan o ensombrecen
a seres humanos diminutos

que por cierto salen diminutamente
a comprar el pan
y opinan
qué día tan feo
quién lo desemborregará

Por otro lado
mi abuelo
tapa la jaula con su trapo
y al canario se le hace de noche
sin previo atardecer

Luego está
el niño gigante
que planta su zapato
sobre esta
o aquella hormiguita

Todo el mundo es dios
alguna vez en la vida

Con proporciones diferentes
pero idéntica jerarquía
deciden sobre nosotros las mujeres

acercándose
y trayéndonos
el más gigante de los soles

alejándose
y dejándonos
la más quieta y la más densa
la más negra
de las oscuridades.

Paco Ferrero
El experimento de las palomas de piedra ha concluido con un porcentaje relativo de aciertos del 100 por ciento.

Las más pequeñas fueron convertidas en roca mediante piensos de caliza y aluminio.

La conversión de las palomas grandes fue más complicada. Sólo una gran inversión en términos de personal hizo posible que siguieran vivas tras la ingesta de plomo.

El estudio ha demostrado que es posible convertir seres vivos en cuerpos inertes.

De los diez ejemplares de paloma común sometidos al experimento, ocho quedarán en el laboratorio para futuras observaciones y una será donada al Museo de la Ciencia.

En el momento de redactar estas conclusiones, la décima paloma de piedra ha levantado el vuelo y, tras hacer dos giros y un tirabuzón, ha dejado su silueta impresa en la ventana.

Algunos intentaron
escaparse en tren
Vieron las hojas de mayo
golpear en la ventana
restregar la vida
por el vagón que pasa

Otros decidieron
escaparse por la noche
Metieron ropa y una foto
sigilosamente en la maleta
Cerraron con cuidado
cremalleras para siempre

Yo he probado
las dos cosas

Puedo decir que conozco
todavía más formas

De niño corría

Luego he tomado aviones

De todas maneras
aunque no soy un experto
creo
que la auténtica escapada
se lleva a cabo sin mochila

Sólo tienes que fruncir los labios
alzar el mentón un poquito
y asentir con la cabeza

previa toma
de la decisión que te hará libre.

Mujeres

Marco Antonio Fernández
Mi mujer siempre me dice que tengo todos los trajes iguales: de color gris. Y yo digo ¿pero de qué color quieres que me los compre? ¿Amarillos? Ella me dice que no, que los hay azules, marrones, negros…

Es que una mujer se levanta y, dependiendo del estado de ánimo que tenga, se viste.

Por ejemplo, si ves que se viste de rojo, ya sabes que tiene el día potente.

Bah, al final la acabas viendo como a una amiga.

Yo problemas no he tenido muchos. Los normales. O sea, los que vienen cuando falta el dinero.

Porque los problemas vienen ahí.

Si algún día discutes y, bueno, ves que la cosa se ha puesto muy fea, te vas al cine. Y a la vuelta se te ha pasado el enfado.

Echas un polvo con ella, y en paz. Todo en calma.

Ya te digo que es como una amiga.

Pero yo, un traje amarillo, ni borracho.

Este jurado formado
por desconocidas reconocidas
personalidades
del mundo de las letras

menos una vocal con voz
pero sin voto

más un miembro
del consejo consultivo

y otras cosas que se leen de corrido
para llegar cuanto antes
al capítulo de los premios

ha decidido que tú
lector

eres el auténtico poeta.

“La policía autonómica ha arrestado a un joven que encontró la placa de un agente en un prostíbulo.

Se investiga si el joven la ha utilizado en beneficio propio”.

(20 Minutos, viernes 16-3-07)

La cerveza

Allí a los turistas los tratan estupendamente, porque no quieren dar la impresión de ser un régimen dictatorial. A los propios cubanos, en cambio, la policía les mete bien fuerte.

Un día salí a buscar una cerveza. Me apetecía. Busqué por dos o tres bares, y no hubo forma. “Se acabó”, “está caliente”, “lo siento hermano”. Cosas así.

Después del cuarto intento, encontré un tipo en la calle. Era corpulento y mulato. Cubano, seguro, así que le pregunté dónde podía conseguir una cerveza.

Se ofreció a ayudarme a cambio de cinco dólares.

Acepté encantado, y el mulato guardó el billete y se fue corriendo. En el peor de los casos, pensé, habré perdido cuatro euros.

El tipo volvió a los cinco minutos, y me dijo honradamente que no había encontrado ningún bar con cerveza fría.

Luego alargó la mano y me devolvió mis cinco dólares.

Entonces, mientras nos despedíamos, apareció un policía. “¿Qué intentas vender a este señor?”. “Te juro, hermano, que dios sabe que soy un buen hombre”, empezó el mulato. “Porque soy rasta” (el mulato llevaba rastas), “y jamás he hecho daño a nadie”.

El policía estaba visiblemente cabreado y el rasta decía cada vez más tonterías, así que intenté mediar.

Antes de que dijera la segunda palabra, ya se lo estaban llevando, más o menos violentamente.

El mulato llamó hijo de puta al policía. Y el policía metió en un coche al mulato.

Luego pasó lo que te puedes imaginar.

Y eso es Cuba.

Los niños-bala

Jim Boorman

Los bebés hicieron lo posible por hablar cuanto antes.

El público aplaudió entusiasmado y los bebés dejaron de gatear.

Estos nuevos niños eran rapidísimos.

Aborrecieron pronto el taca-taca. Tuvieron su bolígrafo, su portaminas, su habitación con vistas. La bicicleta llegó un poco tarde, pero ya habían conquistado los enchufes.

Por otro lado, el mando de la tele les condujo a su propio y flamante teléfono móvil.

Los nuevos niños, a toda velocidad, llamaron a su primera novia, a su primer cigarro, a su primera copa. Se masturbaron y se compraron una moto.

Era vertiginoso. Los nuevos niños tenían quince años y un trabajo temporal.

Entonces se drogaron, se deprimieron, se sintieron solos. Rieron bajo la lluvia y aprendieron a ayudarse.

Los niños-bala habían acabado los estudios. Tenían dieciocho, un coche, una hipoteca. Y una despedida de soltero.

Se miraron orgullosos. Habían batido todos los récords.

Habían vivido treinta años condensados en diecisiete y medio.

Entonces alguien bostezó.

Pasó un pájaro.

Y dentro del bar, una a una, caían las gotas de una gotera. Sobre un cubo negro.

No se preveía nada emocionante para los siguientes doce años.

Los niños-bala pidieron la cuenta, y se montaron sin decir nada en sus coches.

Luego se dirigieron, un poco confusos, al centro comercial más cercano.

Ese día

Ese día
alguien dirá
que los atardeceres
queman en la retina

Los oculistas irán prestos
a las tertulias de la radio
Dirán sí señor
tengan ustedes cuidado
no miren directamente a sus mujeres

Las niñas
se taparán las piernas las
chocolaterías
cerrarán de inmediato

El mundo será un burka gigantesco
y habrá madres
desconsoladas llorando
padres
diciendo telodije

Nos quitarán el jazz
el flamenco
los tarantos
la teoría de
la evolución

El sexo
el divorcio
el aborto
la república el matrimonio
homosexual

Se llevarán la hierba
Nadie cocerá barro
nadie inventará nada

Qué desastre
habrán desaparecido
los libros
las fotografías de medio formato

Ese día
me sentiré muerto

El mundo será peor

Habrá dos sueños menos

Nos habremos resignado.

Enciende
Crea movimiento
Da luz

Tu sonrisa es
pura energía renovable.

Orientación

Comstock Yo avanzo y retrocedo
Me escondo y salgo
Sonrío y hago pucheritos

Me lo paso en grandePero cuando alzo la vista
ya me he desorientado

Para orientarme
busco el olor a Hugo Boss
llamo a los anuncios
de clases de español
y husmeo felicidad por las esquinas

A veces hallo una pista
(gente que escucha

tras la gente que cuenta

un sol más brillante
que de costumbre,
un niño sonriendo)

y empiezo a sospechar

Si además todo parece útil

y un joven tiene los ojos desorbitados

está claro
que has pasado por aquí

Existes
y estás cerca

razones suficientes
para sonreír,
jugar, retroceder,
y hacer pucheros

mientras vuelvo a desorientarme
feliz
y lentamente.

Importante

Estimados Señores:

Les escribo con motivo de la evaluación de su hija Importancia.

Como saben, las notas de Importancia son altas. Continúa con buenos resultados, y sus fuertes son subrayar y hacer resúmenes.

En el Colegio de Palabras, no obstante, extendemos nuestro trabajo más allá de lo académico.

Nos preocupa la actitud de su hija, que se ha alejado de sus amigos de siempre. En los recreos, la hemos observado cerca de Política, Traje, Dinero y Finanzas.

Rogamos se hagan cargo.

Lo ideal sería castigarla unos días. Si la actitud de Importancia persiste, la recluiremos en un paréntesis.

No hemos descartado la posibilidad de trasladarla a una oración subordinada o, en el peor de los casos, convertirla en sujeto omitido.

Tienen que saber que el último recurso, adonde no queremos llegar, sería confinarla entre las rayas de un cuadernillo Rubio.

Es un lugar oscuro y anguloso, donde las palabras son garabateadas, eternamente, por manos de criaturas que ni siquiera saben escribir Mamá.

En el par de años que llevamos juntos, os he pedido disculpas dos o tres veces. Sumad una más.

En unos cuantos días estaré de vuelta.

Pretty woman

Tus ojos piedra
tu boca lejos
tu aliento escalera
tus manos barandilla
tu cuello password
tu pierna puenting
tu vientre columpio
su polvo gracias
tu cuerpo tú

Geometría (II)

Dicen que no están en ningún sitio
los que están en la extrema derecha

Dicen que están en el centro
los que están en la derecha

Y dicen que están en la izquierda
los que están en el centro

Por favor
háganse a un lado.

Tiempo

Stoneimage
Me quedan diez minutos
llegaré tarde a todas partes
Incluso si me quedo
llegaré tarde aquí

En este bosque había un bosque
la ceniza huele a fuego
Tendría futuro si el futuro
se construyese
con recuerdos

Qué deprisa nos movíamos
qué tramposos
¿te acuerdas?
Así no veíamos pasar el tiempo

Ahora nos echamos cremas
viagra
leche desnatada
porquerías en el pelo

Qué asco

Tengo restos de niño
esparcidos por el cuerpo

Y bueno
cuídate
te dejo

Disfruta del lujo

Me quedan nueve minutos

Deseadme suerte

Habiendo perseguido el futuro
por las esquinas
Habiendo buscado la más acogedora
de las autopistas
Habiendo devorado ciudades
y sueños con los ojos
Y habiendo gastado los zapatos
de una manera impropia
en un país civilizado

He comprado flores

Me había acogido ya
a los tratados de paz
a la carta de la ONU del cuarenta y ocho
al programa Erasmus
y a ciertos carnés de socio
que casualmente no llevo encima

Pregunté “¿cómo demonios
se consigue un trabajo?”

Me contaron el método
y ya he comprado las flores

Espero que ese método
-no me malentiendan,
no espero sentado-
realmente funcione

Consiste en personificar el futuro
y lanzarse a abordarlo

El futuro es una señora
muy guapa y con grandes tetas

que camina absorta
en sus propios pensamientos.

La reencarnación nos ha traído hasta aquí.

Tú mataste en Vietnam. Perdiste ahorros en el crack del 29. Asesinaste indios. Violaste mujeres en la Guerra de la Independencia.

Viviste una vida tras otra.

Yo quemé iglesias en la Guerra Civil. Le di tres machetazos a un filipino. Me puse el traje de los domingos y apoyé a Fernando VII. Abofeteé a mi mujer.

En realidad nadie ha muerto.

Tu y yo perseguimos judíos. Cobramos dinero para evitar que escaparan.

Pilotamos el helicóptero hacia Hiroshima.

Dividimos África.

La reencarnación es una teoría válida. Explica quiénes somos.

Los gilipollas de siempre.

AFLO
“Rompa a martillazos
el aire que le rodea.
Luego
salga tranquilamente.”

(Bartolomé Ferrando)

“Los espectadores que asistían a la proyección de la película World Trade Center en un cine del centro de Valencia salieron precipitadamente de la sala alarmados por una mochila que estaba abandonada encima de una butaca y que pertenecía a un joven que había ido al lavabo”.

(El Periódico, 8-10-2006)

Sintaxis

Image Source
Por fin descifré
la sintaxis femenina:
las despedidas
y las alegrías
como sujeto,

las despedidas
y las alegrías
como excusa,

las despedidas
y las alegrías
como los días
y las noches

Un blanco y negro
rítmico
mecánico
(alegrías y despedidas)
que seguiríamos
como un partido de tenis
(despedidas y alegrías)
si existiese sólamente una mujer

Pero sois muchas
y podéis estar o no mezcladas

Miles de relojes
suenan a destiempo
entre risas y adioses
o sólamente risas
o sólo despedidas

Ahora trabajo en un diccionario
español-mujeres
mujeres-español
que espero tenga éxito
entre el público inmigrante:

esos hombres
que aprovechan la oscuridad de una despedida
y se lanzan en cayuco
desesperadamente
hacia la costa de vuestros pechos.

Lars Klove
Ya estaban todos gritando
El avión casi temblaba
Niños cada vez más rojos
lanzaban llanto y alaridos
en dirección a sus madres

Se buscaban con la mirada las azafatas
Y el once-ese
buceaba sin aletas
de la imaginación de uno
a la imaginación de otro

Anuncié que iba a matar a alguien
y se hizo el silencio

Pude ver las caras de pánico
paralizadas
cuando saqué de mi bolsa opaca
y alcé amenazante
un tubo recién comprado
de pasta de dientes con flúor.

Thinkstock
Para ser buena persona
hacen falta flexibilidad
elasticidad, suavidad
y dureza
a partes iguales

Para ser mala persona
no hace falta nada

Gracias por seguir intentándolo. Estaré pronto de vuelta.

No traigo

No traigo buenas noticias
Me cuentan que la magia
se extinguió en los años setenta;
que han desmantelado
una fábrica de milagros
en un oscuro polígono industrial

La belleza ha sido secuestrada
y ninguna oenegé lleva suelto encima
Me cuentan que nadie pagará el rescate
y me piden que te informe
de que la amistad
se ha emborrachado
y no se acuerda de nada

No traigo buenas noticias

Al amor lo han seleccionado
como palabra más bella del castellano
y se pasa el día de acá para allá
respondiendo preguntas
sin gesticular mucho
para no estropearse el maquillaje

La calma no está disponible
En primavera se toma unas vacaciones
y deja que las abuelas
le quiten el polvo a ciertos refranes

Me dicen
que te las apañes como puedas

Un segundo después
de la última gota de fe
estarás sola
con tu esperanza

La esperanza consiste
obviamente en esperar

pero también
en alzar el gesto
utilizar todo el aire disponible
y esbozar
suavemente
una sonrisa.

Bocazas

El bocazas dice: “soy sincero”
El mentiroso dice: “soy listo”
El tonto dice “soy bueno”
El malo dice “soy justo”

Y el que calla
no miente

a veces es bueno,
a menudo es justo
y es listo
siempre

Night and day

El día del Parkinson. El día de la mujer trabajadora. El día del orgullo gay. De las víctimas del terrorismo. De los enfermos de Sida. De la discapacidad.

Cuando los 365 asientos estuvieron ocupados
apareció un hombre
blanco
joven
sano
inexplicablemente triste
que no tuvo donde sentarse.

Esperó a que se hiciera de noche
(a la noche
todavía no le han puesto dueños)
y le pegó un trago
a una grada vacía

en el primer botellón de la historia.

Medicina:

carrera de ocho años

que siempre gana la muerte.

Monárquico:

adj. m.

Dícese de países y personas

con historia basada en desechos reales.

Conclusión (III)

D. Greenwood/ Agefotostock

El hombre

es el único animal.

Back to the future

En vez de ausencias
como yo
me castigas con presencias
y patrullas de recuerdo

Apareces de repente
como ahora
que pides un café
y me lanzas
una granada sin anilla
desde el pasado

Yo me sacudo la explosión del delantal
y adivino en tus ojos
que tú no eres tú
al preguntarte con leche o solo
sino alguien idéntica a ti

De todas formas ya estoy nervioso
apunto mal el pedido
te pongo el café tengo dudas
y te miro cuatro veces

En vez de ausencias
como yo
me envías
gente que se te parezca
metralla de ti

Nos harías una foto
por favor por supuesto
cómo no

Os hago la maldita foto
me sigo preguntando
mientras tú le coges la mano
y él inclina la cabeza
si será posible
que os parezcáis tanto

Y vuelvo a concluir,
tengo mesas que atender,
que me bombardeas el futuro
apostada en 1998

No hay otra explicación:
en vez de ausencias
me envías una mujer
con una cara como la tuya

Te has vengado y pides
la cuenta
toneladas de lo que fuimos
me pesan en los ojos

Te sale baratísima la guerra

Luego se hace un silencio
como el que viene
tras los terremotos
las tormentas
y los fracasos en los mundiales
cuando cierras la puerta

(tú o una de tus secuaces,
alguien que se te parezca)

dejándome tu presencia
nostalgia venenosa
y una sonrisa de cartón-piedra

en vez de ausencias
como yo.

Madrid

Hágalo usted mismo. Aprenda inglés sin esfuerzo. Una línea roja subrayando la palabra fácil. Pierda rápidamente esos kilos. Construya su propia tarima flotante.

Todas las cosas, menos la realidad, te regalan algo con el primer número.

La realidad no es fantástica y Madrid es demasiado grande.

Pero tú tranquilo. No he visto ni una sola ciudad que no acabe a tus pies, genuflexa y descojonada.

Además, lo he oído en radio 3: “todas las naves espaciales son de plástico”.

Menos la tuya.

Suerte en tu viaje, amigo.

Zefa Images
Niña caótica
tubo catódico
músculo hipócrita
sueños eróticos
madre católica
pena gimnástica
rezos hipérboles
cama patíbulo
lámpara horca
muerte bucólica
lágrima póstuma

Ópera prima


Hay un Greco alargándose en mis dedos
un Tiziano rojísimo en tu boca
un lienzo tirante sobre tu vientre
una inminente maja desnuda

y un aprendiz de pintor
estropeándolo todo

Zefa Images
Yo, ciudadano del mundo, habiéndome reunido conmigo mismo en cualquier punto del planeta para debatir lo que sigue, declaro solemnemente

el Principio de Merecemiento de Pena

en virtud del cual

el trabajo debe ser más gratificante que los estudios
la enseñanza proporcionada mayor que el cachete recibido
el perdón no le había visto más sonoro que el codazo en el autobús
la cama más cómoda que la cómoda
el polvo de antes más largo que el cigarro de después
la ciudad de destino más bonita que la oferta en Easyjet
el matrimonio más admirado que el traje de boda
el salón más amplio que la pantalla del televisor
la música más mansa que la fiera
la ciencia más esperanzadora que la religión
la nevera más lista que el hambre

y estas mil palabras
más valiosas que una imagen

Profesor

Lo bueno de hablar contigo es que no esperas respuesta

Lo malo de hablar contigo es que no esperas respuesta

S. Morrison /Zefa

Burocracia

De pronto a nadie le interesan mis títulos, ni me exige el currículum y dos fotos a color ni me hace esperar una cola de dos horas.

Alguien grita desde el suelo porque me necesita. Por fin, alguien no me pide que certifique con papeles quién soy. Me necesita.

La persona que pide auxilio está a dos metros de mí. Sobre la acera de un callejón oscuro. Lleva un traje puesto que, antes del accidente, debía de ser carísimo.

Lo del traje me hace descubrir algo.

Los concejales, los directores de los periódicos y los presidentes de las federaciones también necesitan ayuda.

Hay un poco de sangre.

Creo que hablo en nombre de millones de personas cuando, antes de ayudarle, le pregunto con una sonrisa su número de identificación fiscal.

También le pregunto, con voz nasal, su edad, nombre, estado civil, y le pido que pulse uno si está de acuerdo.

El hombre ensangrentado con traje de chaqueta no tiene fuerzas. No puede decirme si es la primera vez que viene ni parece haber traído ticket de compra.

Yo sigo intentándolo, y le pido que marque una x en caso de poseer carnet tipo B.

Se va muriendo, poco a poco.

“A quien se le ocurre”, suspiro mientras tapo el cadaver, “salir a la calle sin dos fotocopias del libro de familia”.

FICA

La Federación Internacional de Conversaciones en el Ascensor ha publicado los resultados de su último estudio.

Dos mujeres comiendo castañas en la playa, sombras alargadas a las cinco y media, y un chaquetón remangado, dicen, sólo pueden anunciar el invierno más raro del mundo.

Se recomienda calma, no fumar, saludar al vecino, decir rápidamente voy al quinto gracias.

Después de todo

Jamás saldría de la iglesia

(para eso hay que entrar primero)

Conclusión (II)

Digital Vision Ltd
El problema de los americanos

es que no entienden la diferencia

entre ser y star

Lección 180

Si no fueras tan bestia te lo podría haber contado de otra forma.

Quería decírtelo antes: lo nuestro iba demasiado deprisa.

No te asustes.

No te asustes.

Intenta aprender dos cosas de esto.

Los espíritus existen. Los accidentes de tráfico también.

Beee


Pedro CollAl amueblarnos la cabeza, hemos colocado demasiado cerca las
palabras museo y cultura.

Propongo separarlas con ocio.

Y colgar en medio algún cuadro.

De mayor

Heather Monahan
Para no confundir alivio con placer

no soñar sólo de noche

y no despertar a deshora

habrá que tener cuidadito

No laves

más ropa de la que puedes tender

Ahora

que ya eres una niña grande

habrá que adivinar

amiga España

qué carajo quieres ser de mayor

Hoy, de nueve a diez, el mundo se ha movido a una incordiante cámara lenta.

Me habría gustado decirle al taxista siga a ese coche, lléveme a otro sitio. Regáleme un viaje. Diga usted algo chuli.

He hecho un par de fotos. Que cada cual saque sus conclusiones. A lo mejor soy adicto al stress, estoy aburrido, me hace falta sexo:

He descubierto con mi cámara los límites de la raza humana, el eslabón perdido entre el hombre y Superman.

El flash SB-180, de Nikon, no llega hasta la luna.
Y yo tampoco.

Phototake

Titular:
Joven sobradamente preparado para la vida moderna fallece a pesar de saber manejar su móvil con una mano y utilizar el bluetooth para editar los politonos en el ordenador portátil

Subtitular:
El fallecido sufrió un infarto al ver en su salón un ratón de campo

Lluis Real
Dejaré que los ricos
se sigan apiñando en la cima de los montes

Hay más agencias de viajes
cuanto más feo sea tu barrio

Y las mejores vistas de la playa
siempre están en la playa

Pero te lo juro
sólo quiero
que alguien me lleve hasta tu casa

(guapa)

news.bbc.co.uk Quizá un mono prehistórico se ocultó en un lugar oscuro, y vivió allí durante cientos de años.

A lo mejor vio dinosaurios, ñus y tortugas gigantes desde su guarida.

A lo mejor el mono resistió el paso de diez millones de años, y se descojonó leyendo a Darwin.

Quizá le apetecía salir, pero tenía miedo de asustar a la gente.

A lo mejor el mono prehistórico esperó el momento oportuno, y salió de su cueva hace poco.

Quizá el mono es presidente de los Estados Unidos, obispo de Vitoria, alcalde de Málaga, vecino del quinto.

Calor

© UNICEF/Holmes (www.unicef.es)
De este calor que no soportas me acordaré una tarde de invierno, cuando te hayas congelado en la línea 20 de la EMT.

Cuídate de no despreciar nada: la basura y la mierda nos libran de palomas, gaviotas y otros seres repugnantes poetizados por inercia.

Mírame con visión de futuro y estrategia empresarial. Mi actitud pegajosa y el sol de las quince-cerocero te harán falta en unos meses.

Sólo quería recordarte que todo en la vida es útil. Por ejemplo, estos cuarenta abrazos centígrados.

La pancarta dice algo así como “Despedido, sin indemnización ni seguridad social. Nueve meses de espera. Solución para Paco YA”.

Si te acercas y miras un poco, te das cuenta de cosas. Paco es el hombre que está justo al lado del cartel. La señora que reparte folletos y mira constantemente a Paco es su mujer.

Si preguntas Paco habla. Tiene más de 50 años y lleva toda la vida conduciendo camiones. Más o menos la mitad de ese tiempo para la misma empresa.

Son las doce de la mañana y hace calor, así que Paco lleva una gorra y gafas de sol. Hace seis semanas que está aquí, con su pancarta y su mujer.

Desde que le despidieron lo ha intentado todo, pero no le queda mucho dinero más.

Paco habla y te cuenta las putadas de la vida, de pie junto a su pancarta, enfrente del Muelle Heredia, y si escuchas con atención puedes verle las arrugas y las cicatrices de verdad, las del alma.

De vez en cuando dice un taco, pero es un tío respetable, un currante.

Dice que le encantaría volver a ser explotado, como cuando trabajaba más de 17 horas diarias, en vez de estar plantado con su pancarta y una silla de plástico al lado de la Delegación de Bienestar Social.

Paco está esperando el juicio.

Si le preguntas él te lo cuenta: los de Bienestar Social pasan de largo cuando van a por su cafelito de las once. En seis semanas bajo el sol de Málaga sólo le han dicho buenos días una vez, cuando le pidieron que se echara un poquito más hacia allá.

Lleva pataleando desde que le despidieron en Septiembre. Y sonríe con mucho esfuerzo, bajo su barba de varios días.

Cuando decidió plantarse enfrente de Bienestar Social llamó a periódicos, televisiones, políticos. Nada.

Paco dice que es de izquierdas de toda la vida. Y que Comisiones Obreras debería llamarse sólo Comisiones, y que Chaves no sabe lo que pasa en la calle.

Si tienes tiempo Paco sigue contando. Creció con Rafael Rodríguez, que ahora lidera IU en Málaga y, cuando pasa junto a la pancarta de 3 metros de ancho, finje no verle.

Así que ya no se fía de nadie.

Paco habla y su mujer asiente con la cabeza. Cuando todavía trabajaba no tenía vida social. Si trabajas 17 horas diarias y llega el día de descanso, no tienes tiempo de nada.

Y la gente se va olvidando.

Paco ha visto de reojo cómo crecían sus hijos.

Dice que la Junta de Andalucía aprobó un convenio con las empresas más gordas de transporte, pactando 60 horas de curro semanales. Paco se acuerda de que la UE no permite más de 48, y de que algunas semanas los camioneros hacen 100.

Dice que está enfermo, que le cuesta dormir con el calor, que nadie ayuda.

A veces algún camionero no puede más, y a las 4 de la mañana le entra un calorcito raro y mucho sueño, y se queda dormido porque es un ser humano que lleva conduciendo quince horas, y se estrella contra un árbol o contra un coche con familia dentro. Entonces, dice Paco, vienen los políticos de izquierdas y de derechas. Y dicen qué desgracia necesitamos más medidas de seguridad. Foto y a casa.

El convenio de la Junta no está en el BOE, ni el BOJA, ni en el lucero del alba.

Paco piensa en publicaciones y se acuerda de la madre que parió a los periodistas. No vienen. Ha llamado a Diario Sur. Los contestadores automáticos no tienen sentimientos.

Si tú los tienes, algo se te encoge dentro. Y ves a su mujer, que sigue mirándolo a él.

Y preguntas. Hasta cuándo.

Paco dice que el jueves se va a casa. Que han sido seis semanas y ya no puede más.

Lo más triste de todo es que Paco está solo, como tú o como yo, y se ha cansado de luchar.

No en mi nombre

Porque, entre tú y yo:
no deja de ser una paradoja
que un montón de hijos de puta
se manifiesten
en favor de la familia

Soy un perro. Arf.

Mientras leo apuntes de Información Periodística Especializada, me rasco la oreja con el pie izquierdo.

Argf. Huele a pollo.

Agrf gr. Huele a gato.

Cómo molaría roer la pata de la cama.

Estoy royéndola. En efecto, mola.

Arf. Qué sed.

Ráscame la barriga.

Argf. Argf gr. Huele a pollo, huele a gato.

Arf.

Me digo

La muerte no es morirse, me digo. La muerte

viene cuando no te recuerda nadie.

Ciento volando, me digo. Lucha por lo que crees.

Entra, me digo.

Con tus cuadros. Tus trazos a lo Van Gogh. Tu toque personal.

Y entro

con mi trabajo de veinte años. En una carpeta.

En la Sala Alameda, en Nueva Galería, en el Centro Cívico, en el Rectorado, en el Centro de Arte Contemporáneo. Entro con una carpeta.

Lo último que se pierde, me digo. Lo importante es.

Y salgo.

De todos los museos de la ciudad.

Participar, me digo. La esperanza.

Y estoy. Temblando. Con mis…

cuadros.